miércoles, 31 de diciembre de 2014

Esa vitupera fujoshi: Kishidou Club






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Título: Kishidou Club

Mangaka: Shuuko Nishimura

Tomos: 1

Resumen: Existe un club secreto de supericos donde las peleas ilegales y su altas apuestas trascienden, el Kishidou Club. Cada noche una caravana de autos lujosos transita por el restaurante donde Sawamuri Yuuki trabaja, un amable joven de apariencia andrógina y personalidad sumisa. Katsuragi Tatsuya, un enigmático empresario que es miembro prestigioso del Kishidou Club, reconoce a Yuuki, ubicándolo en su tierna infancia y en la cicatriz emocional que su relación con él le provocó. Tras enterarse de la precaria situación económica de Yuuki, así como la delicada situación de su padre (y entrenador de Juudo de ambos jóvenes), Tatsuya le propone un trato a Yuuki: A cambio de que él pague todos los costos médicos de su padre, él deberá pelear como “Corcel” en el Kishidou Club. Pero hay un detalle a mencionar, y es que el Corcel perdedor será violado en público como muestra de humillación a él, y su Amo.

¡Bienvenidos sean todos al “Pasillo de los Caballeros”!


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Si alguien me preguntara si en lo personal recomendaría Kishidou Club, yo sencillamente diría que cuando tenía quince años lo recomendaría enardecidamente, pero actualmente me lo pensaría mucho, creo que antes de considerarlo ya te estaría mencionando otros mangas. La razón por la que menciono esto es porque Kishidou Club lo leí hace muchos años, y no voy a mentir, me encantó todo lo que tenía en la historia, en realidad porque realmente me contaba una historia y parecía preocuparse por los detalles del argumento. Todavía pienso que tiene argumento, incluso al volver a leerlo pienso que la historia sigue siendo interesante. Sólo hay un problema… y es que el protagonista es un personaje decepcionantemente plano en la historia, junto con los típicos clichés que lleva consigo.

Su mejor punto fuerte es quizás la portada, porque fue lo primero que me llamó la atención, aunque los juegos de dominio y sumisión son bastante repetitivos actualmente. El estilo de dibujo de Nishimura es aceptable, maneja las proporciones de los cuerpos masculinos sin mayor problemas y su estilo me recuerda mucho a la de las mangakas noventeras, con esos grandes ojos y líneas de bochorno en las mejillas. Sin embargo, la forma estética de las caras no cambia mucho entre los personajes masculinos jóvenes principales y secundarios, hubo veces que confundía a dos personajes cuando hablaban entre sí.

Son tan sexys, que no creerás que apenas
 tienen personalidad
El amable y andrógino Sawamura Yuuki es un muñeco insulso sin personalidad, quiero decir… creo que Satoshi (Ash Ketchup) de Pokemon tiene más personalidad que él. Yuuki es un puto pan de Dios, ni si quiera parece humano, siempre se sacrifica por todos, les ayuda a todos y se rige por una moral digna a la lealtad pero estúpida en la práctica. Varias de sus acciones sólo las haría un fanático, una persona psicológicamente dependiente o un idiota. Sólo necesitarías ponerle una vagina a éste personaje y este manga se convertiría automáticamente en un típico manga shoujo, porque su personalidad es cliché, incluso cuando pensé que había algo de egoísmo humano en él, al final te revelan que todo el tiempo fue un buen chico que nunca rompió un plato y que simplemente ha pasado por una vida terriblemente cruel por la que todos de aprovechan (y por eso digo que será un idiota).

Sawamura parece tener un miedo injustificado, típico de personas abusadas que prefieren guardar silencio para no hacer enojar a su macho, y eso es castrante porque se siente culpable de algo que él no forzó, incluso todo el tiempo se la pasa de altruista ayudando a todo mundo y resaltando su humildad y bondad absoluta. Le dan una grande etiqueta de traidor y ese parece ser una carga de la cual busca liberarse, pero lo cierto es que su traición es tan… poco creíble cuando te lo explican, que incluso te hace pensar que los involucrados son más bien gente estúpida (incluyendo a Katsuragi, pero eso ya se sabía, ese hombre sólo vive de violencia, sexo y elitismo).

Tsukasa quería ser protagonista, y no lo
dejaron.
Y esto es una lástima, porque en realidad me parecía que la historia se estaba llevando bien, incluso Katsuragi tenía una personalidad relativamente formada, a pesar de ser un típico magnate con un misterioso o cruel pasado, me pareció que su comportamiento iba coherente con su trauma infantil. Su dilema interno entre el deseo y odio por Yuuki, su anhelo y sorpresa cuando lo vio a través de su ventana, ó su espléndida fascinación cuando su corcel le demostró de manera definitiva su lealtad hacía él. Sí, Katsuragi tiene el molde típico, pero son los pequeños despliegues de su frustración infantil lo que lo hacen salir un poco del estereotipo, sólo un poco. Él no es completamente frío, insufrible o imponente; la autora siempre te recuerda que Tatsuya pelea contra su propia debilidad, que teme ahogarse de soledad y que aún con el paso de los años sigue deseando no ser abandonado por Yuuki. Sí, cliché, pero bueno. Su personalidad a veces se convierte en excusa y lo regresa al típico hombre machista posesivo y violento, aún así no lo siento forzado en algunos aspectos porque su historia lo avala y es por eso que me parece un personaje aceptable… poniendo como excepción el malentendido que ambos tuvieron, eso lo sentí tan forzado que incluso cuando lo leí de adolescente me pareció absurdo (¿En serio, su motivo de odio fue un malentendido y Yuuki fue para siempre un buen chico?¿Entonces qué putas se está redimiendo Yuuki si nunca hizo nada malo? Pudo haberlo aclarado todo desde el inicio y probablemente Katsuragi le hubiera ayudado sin tanto drama telenovelesco).

La madre de Katsuragi, revelando el cliché
que desatará el anhelado final feliz.
Otro personaje que no supe cómo definir, a lo mucho suponer que su construcción fue un intermedio entre Yuuki y Tatsuya: es Tsukasa. Con él te dan un poco de motivo sobre su adoración a Katsuragi pero… ¿en serio es necesario que sea tan infantil? Quiero decir, sé que es joven y que a esa edad es entendible que el personaje sea más explosivo, pero su modo de actuar es la de un niño caprichoso. Sólo necesitas verlo tirar objetos por envidia, manipular con berrinches por obtener una pelea contra Yuuki y… mierda, él podría competir con una niña de cinco años y quedaría en empate. Tsukasa es prácticamente lo contrario a Yuuki, e irónicamente casi igual de plano que él, pero al menos es… humanamente parecido, a diferencia del abnegado Sawamura, que deberían convertirlo en Santo, pero creo que la iglesia los hace Santos si son mártires y si ellos mismos los mataron.

El tópico de “Peleas Clandestinasme parecía algo prometedor desde el inicio. Yo fui la clase de otaku que creció con las series de Dragon Ball y Yuu Yuu Hakusho, que se jugaba en las arcades King Of Fighters o Mortal Kombat, así que obviamente una ambientación de peleas de artes marciales, con homoerótica incluida, era una combinación excitante. Desgraciadamente no fue tan buena como esperaba, no hubo un Yusuke Urameshi o Yamagi Iori aquí, aunque se hablaba de Juudo nunca hubo acercamiento con otras disciplinas y eso me decepcionó un poco más; tampoco dieron cabida a más contrincantes con otras historias aparte, con otros estilos de pelea. En fin, el contexto y argumento fue de nuevo una excusa para desarrollar la pseudotraición de Sawamura, el amor entre ambos protagonistas y quizá el sueño húmedo de Tsukasa.

Pienso que Kishidou Club no es en definitivo mala, comercialmente fue hecho para un público que consume yaoi, y en eso se ha desarrollado espléndidamente. Simplemente no es un trabajo completo, la autora no aprovechó la historia para desencadenar más tramas y quizás para dar una evolución a la relación entre los protagonistas, así como tal vez arreglar su poco desarrollo de personalidad. A mí me parece que pudieron haberse sacado más capítulos que sólo sus 8 existentes y sus 2 extras. Tsukasa me parece un personaje que se pudo haber aprovechado más, también, aunque le intentan arreglar su mal de amores con un extra pienso que sólo fue un modo de decir rápidamente: y todos son felices por siempre.


Kishidou Club te prometió peleas clandestinas elitistas con yaoi y eso dio. Fue más yaoi que historia, como era de esperarse. Fue más de lo mismo sin mucho esfuerzo, pero fue entretenido, de algún modo. Al menos me despertó la nostalgia de los torneos de artes marciales… ligeramente.

(Por cierto, ¡Feliz Año Nuevo!)



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