domingo, 27 de abril de 2014

Esa Criatura...

Esa criatura teme morir.
En sus manos agoniza la vida,
y no llora por esas pérdidas.
Son llantos muertos en incertidumbre,
tan silenciosos que el berrido de
un bebe es más alentador.

Esa criatura teme la hambruna.
Entonces engulle la carne con desesperación,
sin dejar nada a nadie.
Porque el miedo es sólo suyo,
y el dolor a nadie lo lastra como a él.

Esa criatura se niega a vivir.
Los cuentos en la cabeza le anestesian,
con suaves susurros en su seno.
Porque la realidad es horrible y
la cueva es siempre cálida.

Esa criatura se siente sola.
Es ametrallado por rechazos nunca cometidos,
y en su hundimiento, piensa que es mejor así.
Gotea en su pecho un rencor malnacido,
con promesas de masacres ajenas.

Esa criatura olvida su amor.
Y olvida que existió otro más, una
mano lejana que le ofrece alzarse.
Tristemente no mira lo que debió
mirar antes de cerrar los ojos, para siempre.

Y entonces florece marchita,
con verdes tallos secos, desbaratándose.
Esa criatura es una piedra en el corazón,
sin palpitaciones y ardiendo en rojo.
Te devora con su mirada, porque sabe
que esa criatura también eres tú.

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