martes, 28 de enero de 2014

Preguntas: ¡Yo escribo! 2014 (8 de 8)



¡Yo escribo! ¿Y tú?


Este es el reto de ¡Yo escribo! proveniente de Eleazar Writes, el cual consiste en responder una pregunta que ella va subiendo por semana, son ocho en total y son acumulativas.

Pues ya, es todo lo que iré a explicar, ahora al asunto:




—Primera pregunta: 06 de enero de 2014
¡Escritor! ¡Escritora! Descríbete: no hay límites.
Si no hay límites creo que puedo hacer el deliberado copiar-pegar... pero no lo sentiría como un reto si lo hago de esa manera (maldita moral). Pues venga, lo primero que se me ocurra para describir: Soy una misántropa, no en términos radicales pero hay experiencias que simplemente alimentan en mi garganta un poco de sentimiento antisocial. Aun a estás alturas de pseudoactivista me sigo considerando una misántropa, sin tanto dramatismo y filosofías existencialistas como antes, eso sí. Soy cobarde y terriblemente orgullosa, cuando paradójicamente me dan dosis de simpatía ajena y el enojo me obliga a saltar contra todo pronóstico (no es tan seguido como me gustaría, pero existe la iniciativa).

De piel blanca, salpicada de granos, gruesas cejas, melena (oxigenada) rebelde con meses sin ser repasado por el peine, por algún motivo mis pies son demasiado pequeños para mi altura, soy zurda, siempre me ha parecido que mi espalda es más ancha y mis piernas demasiado carnosas, me han dicho que tengo cara de niña y por eso me ha tocado ocasión en la que algún individuo piense que soy menor de edad (tengo 22 años, por cierto).

De niña creía en que la humanidad era buena por naturaleza (Como Rosseau, pero éste hombre lo siguió pensando incluso de viejo), de adulta pienso que el bien y el mal no existen, porque fue creado a conveniencia de juicios personales que en ocasiones atentaron indirectamente contra el bienestar social. Cuando comencé a maljuzgar las dobles intenciones, me dí cuenta que la mayoría de mis acciones eran por doble intención. Como todo ser humano juzgo y discrimino en la prepotencia de mi moral (sí, esa construida por una sociedad doblemoralista, asesina de ancestros y promotora de un neoliberalismo nefasto). He sido mezquina, frívola, hipócrita y mentirosa: es por eso que entiendo que aquellos que lo son tienen motivos que posiblemente los demás ó yo no podamos comprender por completo. Por todas esas veces que me sentí incomprendida y juzgada, quiero comprender mejor a las personas... ayudarlas no, soy una misántropa.

Amo lo que más temo: la oscuridad. Toda esa muerte, maldiciones, psicosis, cuervos, brujas, maldad, demonios internos (y externos), sadismo y sangre por montones; acosándome y cazándome en su anonimato, atormentando mi valentía y la luz que en algún momento se debe apagar. Porque es ambivalente, todo siempre es doble vínculo, doble moral, doble cara, invertido, contrapuesto e irracional (hablando de manera razonable).

Ya no hay más por decir.


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—Segunda pregunta: 13 de enero de 2014
¿Cuál fue tu primera historia?
¡Uff! Estamos hablando de cuando yo tenía doce años, cursaba sexto de primaria y la escuela había organizado en ese último año un concurso de cuento navideño. Recuerdo que esa fue la primera vez que me lo tomé en serio, hice una ó dos veces el borrador de mi cuento y la pasé en máquina de escribir (todavía no teníamos impresora y en ese tiempo a mi me encantaba usar la máquina de escribir, a pesar de que realmente escribía meras incoherencias infantiles).

Para el cuento creé un personaje con enorme significado sentimental: su nombre es Petra, el nombre que tenía mi difunta abuela y a la que un año antes asistimos en su marcha fúnebre. No dudo que para los adultos les habría parecido enternecido, pero yo había tomado en ese tiempo el nombre de mi abuela porque ella rentaba en una vecindad. Las casas estaban hechas con paredes de cemento y techo de madera, habían muchas telarañas y cucarachas en los oscuros rincones, repleto de malos olores: la casa de mi abuela era la imagen más cercana que tenía sobre la pobreza en esa época.

Como dije, estaba tomando mi trabajo en serio, y lo que buscaba plasmar entre tantas palabras arremolinadas y faltas de puntuación, era conmover a mis lectores. Quería que sintieran pena por Petra, que su circunstancia ablandara el más endurecido corazón y que entendieran que también existían los finales tristes en Navidad.

Debo decir con cierta pena, que de ese cuento ya no he vuelto a saber nada. Se perdió entre el papeleo de mi cuarto, posiblemente lo haya tirado a la basura sin advertirlo. Sin embargo, la historia me la sé en términos generales.

Petra es una niña huérfana, perdió a sus padres recientemente y fue adoptaba por una familia (ignoro si son conocidos ó desconocidos de los difuntos). Su familia adoptiva se conformaba de una pareja y su pequeña hija, (Creo que se llamaba Perla) de edad coetánea y dadora de comprensión con respecto a la situación de su nueva hermana. No obstante, Petra estaba devastada, el sentimiento de abandono y su fuerte duelo ennegrecían su animosidad, toda la jovialidad infantil que pudo haber emitido en su enternecedora edad permanecía hundida.

La huérfana soñaba son sus padres, buscaba entre los párpados cerrados la silueta de su madre, y entre tibios susurros enjuagados en lágrimas decía: "No te vayas, mamita". La niña dormía en la sala, encima de un tapete y a un lado de la chimenea, las noches en la ciudad se volvían cada vez más frías, más inaguantables para aquellas criaturas vulnerables.

Pero los sueños eran dulces, sin pesares ni fríos que padecer. Y en la noche más fría del año, la madrugada del venticuatro, Petra durmió plácidamente. Sin frío, sin lágrimas, sin dolor. En esa víspera, Petra volvió a encontrarse con su amada familia.

El cuento en sí es corto, cuando escribí unas cinco ó seis hojas. Esta es mi historia más importante por la carga emocional, porque le dedique de mi espíritu más que a otra cosa y, en un gran bonus a mi desconsolado ego, me dió el primer lugar en el concurso de cuento. Como premio me regalaron unos plumones que compras en esas tienda de "Todo Barato", pero me sentí muy motivada por el reconocimiento. Pasé los seis años de primaria con calificación de promedio, dos ó tres idas al psicólogo educativo y un año y medio de asistencia a clases especiales (La escuela proporcionaba clases especiales para niños que tenían problemas de aprendizaje). Así que, fue un enorme apoyo e impulso para mí.

♥♥♥♥♥♥

—Tercera pregunta: 20 de enero de 2014
¿Cómo es tu ambiente de trabajo?
Mi lugar siempre es mi cuarto ó el aula de clases medio vacía. Si puedo estar acompañada con unas cuantas tazas de café, será más gratificante.

{Mi escritorio ahora da justamente con la ventana, puedo ver el cielo desde mi asiento}

{Esta es la única foto en donde se puede ver más de mi cuarto. Ignoren mi cara de mala leche xD}

{No hay nada mejor que tener un momento de misantropía en medio del horario escolar y ponerse a escribir unas cuantas líneas de dudosa literatura}

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—Cuarta pregunta: 27 de enero de 2014
¿Cuál es tu personaje favorito?
Mi personaje favorito hasta ahora ha sido Inma Yukinawa. Un personaje ficticio creado para un desvergonzado y bizarro comic durante mis épocas de escuela media (Secundaria, yo tendría entre 13 y 14 años).  Aquí tengo una ficha técnica de ella cuando ambicioné ilusamente hacer de mis trazos a lápiz un webcomic:



Nombre: Inma Yukinawa
Edad: 13 años (al principio)
Fecha de Nacimiento: 23 de Marzo del 2887
Poder: Aire
Dato Personal: No sabe bailar (¿?)
Inma desde pequeña perdió a su madre por una terrible enfermedad, que se desconocía en ese tiempo. Antes de su muerte, le pidió a Inma que entrara al portal que ella misma había creado con ayuda de un amigo suyo (Nashimoto), para que pudiera evitar una desgracia que ocurrió en el pasado (pero nunca especificó que era). A los 10 años, Inma se unió a un cuerpo policial que era muy reconocido por no tener un límite de edad para los agentes, y porque la mayoría contaba con ciertas cualidades anormales. Se convierte en enemiga de Marikson cuando lo conoce, y tras viajar al pasado no terminarán sus "reencuentros".
Inma es una huérfana de madre soltera (sí, peco de originalidad haciendo a mi personaje un huérfano), vive de sus propias capacidades y recursos desde temprana edad. Ella tiene una tutora y entrenadora llamada Nubia cuando tiene seis años, Nubia cuida y asesora a Inma durante los siguientes cuatro años, hasta que desaparece de la vista de la infante.

El nombre de Inma significa "La Inmaculada", y esto tiene mucho que ver con su personalidad. Ella posee un fuerte sentido de justicia, es franca, enérgica, directa, masculina y honesta. Valora mucho la amistad, pero dado que no tuvo oportunidad de interactuar con chicos de su edad, para ella es más difícil saber como tiene que actuar con ellos.
Ella tiene el cabello negro, con corte al hombro y semiondulado, provocando que las puntas se enrosquen un poco. Tiene los ojos almendrados y su iris de es color violeta, su piel es blanca y con el tiempo se ha ido bronceando levemente. Debido a que ha pasado gran parte de su tiempo entrenando, es delgada y con ligera musculatura, así como tener un cuerpo flexible y ligero.











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—Quinta pregunta: 03 de febrero de 2014
¿Cuáles son los elementos recurrentes en tus textos?

Me sirvo mucho de lo onírico, los inconsciente, surrealista, simbólico, tendencias futuristas e incluso lo supernatural. Muchas de mis historias se componen de eso, y lo que más me gusta desarrollar en el entramado es el ambiente tétrico, el aire pesado, las situaciones de incomodidad por la desorientación y los giros ó la intriga que siempre salta en las últimas líneas ó viñetas.

Mi mayor repetición es que mis protagonistas femeninas son muy masculinas (es mi placer culpable), ya que personalmente tengo un duelo ante los personajes femeninos que se sirven bajo los estándares esperados ó el esquema aceptado y reglamentado, tanto por la sociedad como los medios de comunicación. 

También tengo una terrible afinidad por agregar cierta crudeza ó decepción. Y esto es, de nuevo por mi tendencia a la contracorriente: dónde el mercado exige los finales felices, cerrados y complacientes. Pero no todas las historias son definitivas, esperadas ó conmovedoras. Es verdad que es cruel de mi parte querer mostrar ante el lector algo crudo, oscuro e inconsistente; porque muchos de los que leen esperan sentirse a salvo bajo un maravilloso mundo de letras, dibujos y bienestar mental. Bueno, hay MUCHO material complaciente abofeteando mi nariz con su aroma dulzón por todos lados, por lo que mi respuesta es un rotundo no, yo sólo quiero dar bofetadas, gritos y mierdas en vez de caricias, susurros y flores.

Ahora, no hago esto por ser una rebelde sin causa que el cine hollywoodense imprime en sus mentes. Simplemente estoy en desacuerdo con lo ya establecido, y no puramente en una postura de oposición, sino que estoy al borde del hartazgo. La mayor parte de la información que percibo es repetitiva, anestésica y con tanta carencia de espíritu que ni llega a flatulencia. No voy a negar que yo misma caiga en la repetición y la redundancia, pero al menos intento dar mi punto de vista y no simplemente complacer al puñado de masas que nunca he conocido y que probablemente poco le agrade mi perspectiva de las cosas.

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—Sexta pregunta: 10 de febrero de 2014
Muestrario: escribe un microrrelato basado en esta imagen:

Invisible World by montiljo

—¡Ésta es la prueba! ¡Ante ésta corta vida de dinámica estática, hemos sido testigo de la veracidad en nuestras creencias!— Emitían en convulsionantes oraciones de euforia las criaturas inmóviles de la tierra. El júbilo extasiaba sus frágiles filamentos entintados en clorofila, el universo parecía festejar con ellos en una trepida explosión de luces doradas, rojizas y púrpuras.

Sobre la masa de testigos, se postraba un columpio fabricado con gruesa cuerda de paja y un irregular rectángulo de madera sin lijar. La sencillez de su creación no podía ser juzgada, puesto que la veneración a la divinidad de dicho material celestial sólo podría hablar en lenguaje de solemne humildad.

¡Observa como se mece con gracia ante la envidia del viento! ¡Ese tranquilo danzar no es más que su propia enseñanza: la de fluir bajo sus propias oportunidades con el viento! ¡Este es nuestro maestro espiritual, el trono divino que ha aparecido para guiarnos a la luz de la contemplación!

Sí, porque a pesar de que nubarrones de oscuridad y venenos se aproximen, seremos salvados. Aunque desconozcamos el ojo y la mano que amoldo esta forma de sabiduría, seremos salvados. Cuando mañana vengan las bestias de metal y humo para aplastar nuestras vidas, seremos salvados. Porque ésto es lo que creemos, y el trono dorado es la verdad física de esta creencia.

{Fuente de la imagen: http://montiljo.deviantart.com/art/Invisible-World-421143562}


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—Séptima pregunta: 17 de febrero de 2014
¿Creéis en la ética de las editoriales para con los autores?
Honestamente, carezco de experiencia con editoriales, lo único que sé han sido explicaciones paródicas de los Simpson y algunas alusiones de ellas en libros. Mi única incertidumbre es quizás que tan comercial sea la editorial, porque entre más complaciente sea para un público anestesiado que sólo anhela entretenimiento en sus mismas dosis de churronovelas, puede pronosticar un cambio tremendo a lo que escribo ó simplemente no me aceptarán en ella.

Más que ética, yo creo que las editoriales se basan en sus políticas. Estamos hablando de dinero: las ganancias, inversiones y pérdidas. Dado que sus valores son económicos, la consideración hacía el autor sólo será en pos de que su producto final consiga dinero. Excepciones no dudo que haya, sólo es una apreciación de una desconocedora del tema.

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—Octava pregunta: 24 de febrero de 2014
¿Qué autoras y autores recomendarías?
A pesar de ser una lectora ambigua, no soy muy dada a dar recomendaciones, en parte porque depende de qué es lo que la persona me pide leer. Puedo recomendar analistas políticos, pero quien lo lee puede que le importe poco la política. Aunque esta pregunta parezca sencilla, no lo es tanto si pienso en detenimiento que respuesta dar.
Ahora bien, si tengo autores que me encantaría que cualquier persona lea, le guste o no el ámbito en el que se dedica dicho autor. Así que, si te gusta o lo que escribe los autores, me reservo las disculpas, ésto no es un diálogo, lamentablemente. Alguien que me encanta porque parece que toma una postura que parece parcial ó neutral (sólo parece) es a Umberto Eco, a él lo leí en "Apocalípticos e Integrados". También a Carl Jung (en mi postura de psicóloga, es mi psicoanalista favorito) y la maquinación de los arquetipos. 

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