martes, 13 de julio de 2010

He retenido todos aquellos sentimientos…

Autorretención.


De repente no puedo sonreír en mi interior.

Cuando miro mi muñeca, veo un grillete que oxida mi carne lentamente y una cadena infinita sin un destino.

Oigo el sonido del metal crudo friccionar contra el suelo.

Oigo la opresión de mi garganta.

Oigo el llanto de niños que se perdieron en el mundo.

De repente mi impotencia me hace desear quedarme sorda.



De repente mis manos son demasiado pesadas como para tan siquiera mover los átomos de mis células.

¿Y a dónde me llevara todo aquel miedo? ¿Por qué tengo la impresión de que los grilletes están formados de mi propia carne? ¿Ese olor corporal viene de mi máscara de plástico? ¿Esos llantos han venido de mi boca? ¿Esa opresión en mi garganta la ocasionan mis manos?

¿Estaré acaso… culpando a alguien más de mis acciones?

¿Habré llegado a un punto demente de ser egoísta… y terminar por pensar que soy sólo yo la víctima?

Imposible.

¿Cuándo marchito mi voluntad tan vilmente?

Los garrotes que aprisionan mi alma se forjaron con lágrimas guardadas y tributos al odio.

Me comenzaba a asfixiar con las plumas púrpuras que emergían de mi cabeza, mi cara se manchaba de azul y la carne sobresalía de mi piel…ah, parecía palpitar tan deliciosamente.

Parecía llover dentro de mi corazón, pero todo este tiempo yo suponía que llovía al otro lado de la ventana podrida.

¿Debería salir?

Ah, no…es malo.

Entonces me quedaré a contar las cicatrices nuevas que aparecieron en mi espalda, susurraré en un sollozo que actúa cantos y retendré los sentimientos que me hacen perder.

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