martes, 12 de enero de 2010

Pasa el escalón…

Umbral.

Es una tristeza que desdibuja mi alma

Un pequeño e implacable pavor devorar mi odio

Me aterra el pensar lo lejos que puede llegar

Ese insignificante brillo de calidez.

Porque no deseo mirar más allá de una frívola expectativa.

Las estrellas brillan en lo alto, lamentan una perdida memorable

Tan memorable que ha sido olvidada en la historia del hombre

Es por aquellos sentimientos que olvidamos,

Que negamos y que quizá nunca existieron.

Imaginarios a nuestros sentidos, tímidos al encierro.

El efímero olor de la venganza, corroe el corazón de mi ser amado

Y yo me hundo con él, entre gritos y lagrimas cristalizado

Retorciendo nuestros huesos en la miseria

Ahorcando nuestra propia vida

Autodestrucción impróvida.

Cuando creí que podía llegar a entender algún significado

Una pedrada mancha mis ojos de sangre,

Hundiéndome en la desesperanza.

Decenas de personas corriendo por todos lados

Creemos que hay un lugar al que llegar

Es nuestro lazo de amor que nos encadena a nuestra propia negación.

No podemos evitar la lluvia

Y no podemos evitar el miedo

Derretimos nuestros labios con suavidad

Hasta marchitar

Sin que quede nada

Sólo ese insignificante brillo de calidez.

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