jueves, 19 de noviembre de 2009

Mugen no satsujin

El asesino del infinito



¿Cómo empezó, cómo terminó?

Los golpes, los gritos y la sangre se disparaban por todas partes.


¿Por qué cuando debían entregar amor, engendraban odio?

"Ahora que he muerto, sé que puedo matar".


Ah, el victimario que nació siendo víctima.

¿Cuántas inocencias se deben corromper para saciar tu dolor?

Oh, sólo vemos los ojos de un hombre ruin.

¿Será que un niño lloraba por dentro?

Esta noche... ¿Cuántas rosas carmesí degollaras?

"Sólo bajo una faz de mediocridad me he ganado el derecho de matar..."


Despilfarrando tus tristezas con crueldad al mundo, pero… ¿Ellos entenderán el dolor? ¿La miseria? ¿El rechazo? ¿La identidad que se dejo con duda al viento?


El río que no se pudo purificar, y que manchado quedó.

Sin empatía, sin lastima, sin conocer el amor… sólo expresando su dolor de forma infame.

Con villanía.

Odiándote, matándote con miradas frívolas, gritándote “asesino” con cólera y lágrimas de impotencia.

¿Qué podrían saber esas personas que sólo saben de sí mismas?

Ah, el fin no justifica los medios.


No hay remordimientos, no hay culpa, no hay miedo ni desaciertos… ¿Será que piensas que hiciste lo correcto?


¿Cómo saberlo… si lo que mataste fueron tus próximos yo?

A veces, al atarnos a las contrariedades… nos hace preguntar qué era lo bueno y lo malo.


Por qué hay diferencias… ¿verdad?

Asfixiado en una espiral sin colores. Siguiendo un curso, siguiendo un curso… las podridas cadenas de la víctima y el victimario.

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