lunes, 2 de noviembre de 2009

La Anécdota de las 10 Arizonas...

Holap!

Si, yo se que siempre tengo títulos que no nos dan mucha logística, pero vamos ¡Yo no estoy hecha para la coherencia ni la logística! Si la poesía es mi peor ortografía y los versos una pésima matemática, a mi sólo me queda elegir un conjunto de palabras sueltas a acomodarlas como pueda, como intuya, como sienta; sólo con eso puedo escribir.

En fin, vayamos a este curioso cuento de tragicomedia (xD) que ocurrió hace unas pocas horas, en el trabajo de 10 horas. Y todo empieza así...

Dentro de esa paranoia de negocios y cálculos matemáticos, de los cuales no me apetece profundizar, revolcándome con las marcas, los números y los códigos de tenis; me encontraba a unas escasas dos horas de cerrar el local. Mis pies lo resentían con un poco más de experiencia y mi rodillas no parecían quejarse tanto como la primera vez en aquella tienda del centro, hace ya, cuatro semanas...

Fue una llamada por teléfono lo que me envolvió en una situación caótica, divertida, vergonzosa y estresante; todo casi al mismo tiempo (casi, lo que lo separa de una definitiva afirmación). La que en esos momentos se situaba en caja cobrando contestó el teléfono, una conversación-debate parecía salir, en un instante otro se le unió a la platica y otro más sólo se dedico a unos cuantos comentarios de humor.

Yo por esos instantes atendía a alguien y apenas estaba descansando, fue entonces que me llamaron, depositaron 30 pesos en mis manos y en la oración habría jurado oír con claridad:

—"Ve al waldo´s a comprar una extensión"— Me dijo mientras yo en mis movimientos autómatas avanzaba, hablando en el mismo instante

—"¿De esas anaranajadas?"— Pregunté con inseguridad.

—"Las que sean, lo que te alcance con esos 30 pesos..."— Recuerdo haber oído, pero entre más me alejaba menos oía, y a las últimas palabras no les preste total atención y las ignore con confianza, pensando de que era un asunto poco importante.

Oh, aquí el primer error.

Ya en el Waldo´s, me vi mareada por las secciones y pasillos que nunca me acostumbre...como aun tenía algo de sed, pensé en tomar de lo que hubiese disponible para refrescarme un poco del calor en esa tarde, que, aunque empezaba a refrescar, el lugar en donde trabajo es prácticamente un horno. Encontré una extensión naranja, que es de las extensiones que yo conozco. La tomé... pero por unos segundos dude, ahí decía: "86.90 + IVA". Por unos instantes parada, con la extensión en mi mano y el reloj burlándose de mi en cada segundo que se encajonaba contra el espacio.

¿Comprarlo o no comprarlo?

Algo que yo conocía era que, el dinero que me daban era el justo o necesario para comprar lo que necesitaba comprar... cuando mi madre, mi padre o algún adulto me daba dinero para "ir a la tienda", siempre era la cantidad justa para lo que pedían, pero esa situación era diferente... yo tenía 30 pesos, y la extensión costaba más de 30 pesos...

En ese momento yo NO pensé en caridad, NO pensé en regresar y decir que el dinero no alcanzaba... yo PENSÉ que tal vez la extensión en conjunto con la lámpara costaría los 86.90+IVA. Acercándome a la caja, le pregunte a la muchacha sobre cuanto costaba la extensión SOLA, ella me dijo... 97.90

Nuevamente, NO pensé en caridad, NO pensé en regresarme y decir que no alcanzaba... yo PENSÉ en comprarlo. Y eso fue todo.

Aquí es donde el problema empieza...

La extensión NO era necesaria, yo de mi bolsillo gasté 68 pesos, y le DEBÍA a la tienda 30 pesos, por que ese dinero lo sacaron de la caja, dinero que le pertenece a la jefa y no a nosotros.

Y aquí viene mi impulsivo yo, y quizá mi segundo error.

Una palabra se me vino cuando pensé en cambiar el dinero de la extensión por otra cosa (no te devuelven el dinero, pero tienes que agarrar otra cosa con el mismo valor monetario)... y nuevamente...

NO pensé en necesidades familiares, NO pensé en que ocuparía la tienda, NO pensé en alguna cosa útil para el uso diario... yo PENSÉ en ARIZONA, porque tenía MUCHA sed y se me antojaba uno. El total de arizonas para cubrir los 97.90 era... 10 Arizonas exactamente (costaban 9.90)... y ahí me ven, saliendo del Waldo´s, nuevamente, con DOS bolsas, en cada una había 5 Arizonas, y esas dos bolsas las lleve a mi lugar de trabajo (no iba a mandarlo a otro lugar, es mi dinero, de cualquier modo).

Ahora tengo una deuda de 30 esos con el "primo", tengo un bochorno del cual recordar y, seguramente, ser recordada... ah, si... y tengo 10 Arizonas guardados en el refrigerador.

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