miércoles, 2 de septiembre de 2009

Aquello que llame "Lazos"...

Holap!

Aquí de nuevo, subiendo algunas de mis prosas, mis "poemas" que no son poesía ni se limitan en el ritmo de un verso. Este que voy a poner es una de las primeras que no exalta con agresividad mis frustraciones (muchos de mis escritos son de frustraciones...y son tan repetitivos, que hasta me fastidia leerlos, pero por tratarse de una fase de mi vida, los respeto); es de hecho, es la primera en la que por primera vez me siento feliz de ser yo misma y tener lo que yo tengo... aunque no dudo que me falta un largo camino por recorrer para aprender más sobre mi misma y sobre todos aquellos colores que fluyen con las acciones de las demás personas.





Lazos.


¿Estará bien si me quedo en el lugar en el que estoy ahora?

Por alguna razón siento una suave brisa de frescura que alimenta mi alma con parsimonia. Un gesto de amabilidad que arraiga mis sentimientos y los llena con paciencia.

Una canción triste que se vuelve en una de paz.

Un mensaje que cambia de significado instantáneamente.

Deseo cerrar los ojos, y respirar tu aroma en la intimidad. Cortar el fugaz tiempo en el que puedo pensar que estoy plena a compartir tu presencia.

Una cura que viene de mi misma.

Un ángulo que cambio drásticamente.

No creo arrepentirme nunca de nada de lo que haya hecho, porque gracias a eso aprendí demasiadas cosas, porque si no fuera por los encuentros entre personas nunca miraría el color azul cielo de la vida.

Tantos colores. Un arcoíris infinito, elegante.

Una libertad que se olfatea con el viento del mar. Un vuelo inevitable al destino que hemos forjado con nuestras heridas y cicatrices. Pequeños goteos de lágrimas que cuentan una historia a nuestra alma, una historia conmovedora.

Aun si chocamos nuestras ideas con fuerza, aun gritando y llorando de rabia… detrás de todo ese desastre y confusión hay un halo de luz que armoniza nuestros sentimientos.

Las cosas llegan a un fin, para ir al nuevo inicio.

Un ciclo eterno.

Porque ninguna mirada inquisidora, un roce de manos, una palmadita en la espalda, un beso accidental, una bofetada sin intenciones o un llanto inestable fue cosa de casualidad.

De alguna forma creo entenderlo.

Como si todo fuese planeado y al mismo tiempo como si nadie supiera realmente que sucederá.

Un destino, un camino… que me llevará a algún lado, a algún lugar.

Un encuentro predestinado.

O quizás un tropiezo mal intencionado.

Crayolas que caen acompasadas, haciendo percusiones y ritmos sin reglas. Libres al caer.

Libres al llegar.

Canciones que siempre han hablado de sentimientos.

Que expresan descontentos, injurias, miedos, deseos, amores, decepciones, despechos, ambigüedades.

Posiblemente sigo siendo demasiado ingenua para entender las cosas.

Quizás mi idea cambie a una contraria… pero por ahora…

Es así como pienso.

Las cosas son lo que son y al mismo tiempo, pueden no ser lo que son.

Son completos.

Pero perpetuos.

¿Puedo reír una vez más? ¿Puedo llorar un poco más?

Abrázame entre la confusión, antes de que voltee hacia el lado contrario en el que estas parado.

Hagamos un nuevo encuentro en un lejano futuro.

De esos que son de mera casualidad.

Atemos nuestros dedos meniques con un hilo rojo que nos enlazará en las distancias. Debemos cuidarlo para no romperlo, refuérzalo con tu voluntad y tus sentimientos; esperemos pacientes de un nuevo encuentro, cuando nuestras almas se llaman entre susurros, en los sueños profundos.

Todos los caminos nos llevan al mismo lugar.

Si llegas antes, espérame; yo te esperaré si llego primero.

Hagamos de nuestras miradas un dulce encuentro.

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